La mayor de las categorías de tamaño estándar de las alfombras anudadas a mano, que arranca en torno a 2,7 × 3,7 m (9 × 12 pies) y pasa por los formatos de 10 × 13, 10 × 14 y 12 × 16 pies hasta llegar a unos 4,3 × 6,7 m (14 × 22 pies); algunas tablas de tamaños hacen empezar la categoría por encima de unos 3 × 4,3 m (10 × 14 pies). Estas alfombras tan grandes van bien en salones, comedores y dormitorios amplios y proceden sobre todo del tejido persa y pakistaní de taller urbano, con algunas piezas de Heriz y bakhtiari y pocas de tejedores tribales como los qashqai o los baluchi. Talleres como los de Sarouk tejen además, por encargo, tamaños de palacio de más de 3,7 × 5,5 m (12 × 18 pies). Su peso suele bastar para mantenerlas en su sitio sin base antideslizante, aunque esta resulta útil bajo muebles pesados o en habitaciones húmedas.
Alfombras pequeñas concebidas para el rezo islámico, cada una con un mihrab (también escrito «mehrab»), un arco a modo de portal que simboliza el nicho de una mezquita y recuerda a quien reza que se encuentra en un espacio sagrado; el arco señala además la dirección de La Meca. El diseño es unidireccional, pensado para verse desde un extremo, y el arco puede ser un simple contorno o un elaborado marco arquitectónico con columnas. A menudo no pasan de unos 90 × 150 cm (3 × 5 pies), se dice que se remontan a los inicios mismos de la fabricación de alfombras en las tierras musulmanas y las tejen, entre otros, tejedores turcomanos, baluchis, de Qom, de Isfahán y de Malayer. Cualquier alfombra pequeña puede servir para rezar, pero una auténtica alfombra de oración tiene el arco como punto focal.
Categoría de tamaño por encima de la mediana, que va de unos 152 × 244 cm (5 × 8 pies), pasando por los formatos de 6 × 9, 7 × 10 y 8 × 10 pies, hasta unos 244 × 335 cm (8 × 11 pies); a partir de 2,7 × 3,7 m (9 × 12 pies) una alfombra se considera de tamaño extragrande. Sirve para el salón de un piso pequeño (de 5 × 8 a 6 × 9 pies), para un salón mediano (de 7 × 10 a 8 × 11 pies) o para un despacho en casa, donde una de 5 × 8 o de 6 × 9 pies queda delante del escritorio. En este tamaño se hacen tipos persas de ciudad como Tabriz, Sarouk y Kashan, mientras que las alfombras tribales, como las baluchi y las qashqai, rara vez se tejen tan grandes. Las etiquetas de tamaño de los comerciantes varían, así que las dimensiones importan más que el nombre.
Categoría de tamaño entre la pequeña y la grande, que va de unos 122 × 183 cm (4 × 6 pies) a 152 × 213 cm (5 × 7 pies). Las alfombras de este tamaño caben en entradas y cocinas, o flanquean una cama, una a cada lado, delante de las mesillas de noche. Las alfombras tribales, como las baluchi y las qashqai, se tejen de este tamaño o más pequeñas, porque los tejedores migratorios no pueden montar un telar grande en un solo lugar. Como pesan poco, las alfombras medianas tienden a deslizarse y conviene usarlas con una base antideslizante. Las etiquetas de tamaño de los comerciantes varían, y algunos llaman medianas a las de 5 × 8 o 6 × 9 pies.
Alfombra anudada a mano tejida en Irán, país que en Occidente se llamó Persia hasta 1935, en una tradición que, según se dice, se remonta a unos 2500 años. Recibe el nombre de la ciudad, la localidad, la región o la tribu donde se hizo (Tabriz, Kashan, Heriz, baluchi) y pertenece a uno de estos tres grupos: las alfombras de ciudad, tejidas en talleres a partir de un cartón de diseño; las alfombras de pueblo; y las alfombras tribales, estas dos últimas tejidas en su mayor parte de memoria. El pelo es de lana, de seda o de una mezcla, sobre una base de algodón, de lana o de seda. Las alfombras de aspecto similar tejidas en Pakistán, la India o China no son alfombras persas.
Alfombras tejidas por tribus en su mayoría nómadas, sobre todo en Irán, pero también en todo Oriente Medio, Asia Central y el norte de África; algunos nombres, como Bakhtiari y Gabbeh, abarcan tanto el tejido tribal como el de aldea. Las tribus se desplazan con sus rebaños de primavera a otoño y suelen asentarse en invierno para tejer en telares compactos y portátiles, por lo que las alfombras son pequeñas, a menudo de 1,2 × 1,8 m (4 × 6 pies) o 1,5 × 2,1 m (5 × 7 pies), o alfombras de pasillo, y rara vez se encuentran piezas de gran tamaño. Para la base y el pelo suele servir la lana de los propios rebaños de la tribu (también se emplea pelo de cabra), teñida con plantas locales. Los diseños, mayoritariamente geométricos, se transmiten y se tejen de memoria, sin dibujo previo, por lo que, a diferencia de las alfombras de ciudad, el dibujo a menudo no acaba de resolverse con limpieza en las esquinas. Las alfombras qashqai, baluchi y turcomanas llevan el nombre de sus tribus.
Alfombras tribales tejidas por nómadas turcomanos (turkmenos), cuyos antepasados procedían de la región afgana y uzbeka y que más tarde se asentaron en la región turcomana de Irán. Hileras de gules octogonales («flores») cubren un campo de rojo intenso, marrón rojizo o, en ocasiones, crema, con acentos en negro, azul, verde o beige; también existen diseños de oración. La base y el pelo suelen ser de lana, que según se dice procede de la suave capa interior del vellón de la oveja karakul, aunque en ocasiones se emplea una base de algodón. En las piezas antiguas cada tribu conservaba su propio diseño de gul, mientras que en las alfombras más recientes se mezclan con libertad. Los diseños turcomanos inspiraron las alfombras de Bujara y las Khal Mohammadi y son el diseño persa más próximo a las alfombras baluchi, a las que preceden en el tiempo; su pelo de bajo a medio resulta adecuado para zonas donde las puertas rozan la alfombra al abrirse.
Diseño en el que un árbol grande y elaborado se eleva a lo largo de casi todo el campo, rodeado de ornamentación vegetal, con aves, animales y flores repartidos entre sus ramas. El árbol también puede ocupar un único panel de una alfombra de paneles de jardín o aparecer como motivo de cenefa. En la tradición persa representa la conexión entre la tierra y el entorno, se interpreta asimismo como un vínculo entre el cielo y la tierra y simboliza la fuerza, la sabiduría y la continuidad de la vida. Se teje en alfombras de Tabriz, Kashan, Isfahán, Kerman y Malayer, y también en las baluchi.
Alfombras tribales tejidas por el pueblo baluchi de la región fronteriza entre el noreste de Irán y Afganistán, que las vende en el bazar de Mashhad porque tiene pocos compradores en las cercanías. Sus diseños combinan influencias turcas, persas y caucásicas y se mantienen más cerca del tejido turcomano, que le precedió: gules repetidos (flores inscritas en octógonos), boteh, motivos del árbol de la vida y diseños de oración, en su mayoría sobre campos de azul marino oscuro, rojo o marrón con detalles en marfil y púrpura oscuro, aunque las piezas más recientes son más claras. El pelo, delgado, es de lana y suele asentarse sobre una base de lana. Como los tejedores se desplazan de un lugar a otro y no pueden montar telares grandes, las alfombras son pequeñas, típicamente de 1,2 × 1,8 m (4 × 6 pies), 1,5 × 2,1 m (5 × 7 pies) o menos, y las de pasillo miden apenas de 3 a 3,7 m (de 10 a 12 pies) de largo y de 0,46 a 1,5 m (de 1,5 a 5 pies) de ancho.
Base de alfombra en la que los hilos de urdimbre y de trama son de lana en lugar de algodón. Es típica de las alfombras tribales como las baluchi, las turcomanas y las gabbeh (las gabbeh y las de Quchan emplean a veces pelo de cabra en su lugar), aparece en algunas piezas qashqai, shiraz, bakhtiari pequeñas y del Azerbaiyán iraní, y es frecuente en las alfombras de pueblo y tribales más antiguas, incluidas algunas de Hamadán y las de Karaja muy antiguas. Los expertos la usan como pista de la edad, ya que las alfombras posteriores a 1930, aproximadamente, suelen tener una base de algodón, una vez que el algodón hilado a máquina se generalizó. La estructura blanda y menos rígida de la lana da al dibujo un carácter fluido y cálido, y los flecos van a veces trenzados o son de distintos colores. El inconveniente es que la lana se encoge y se estira con la humedad, por lo que estas alfombras tienden a ser menos rectas que las de base de algodón.
Motivo de flor estilizada, octogonal o poligonal, que se repite en hileras por el campo de las alfombras turcomanas. La misma repetición es típica de las alfombras baluchis, en las que hay una flor dentro de cada octógono, y de las de Bujara, tejidas sobre todo en Pakistán siguiendo modelos turcomanos. En las alfombras turcomanas antiguas cada tribu (tekke, salor, esari y otras) solía conservar su propio gul, de modo que un experto a menudo puede deducir la tribu por el motivo, mientras que las piezas modernas mezclan los gules con libertad. La palabra significa «flor» o «rosa» en persa, aunque las formas son marcadamente geométricas y no naturalistas.
Patrón repetido que cubre todo el campo: flores redondas enlazadas por una retícula romboidal de tallos, normalmente con las corolas en blanco o amarillo sobre fondo azul oscuro o rojo. Muy querido en los tejidos kurdos, baluchis y del noroeste de Persia, de lejos se lee como un campo de estrellas. Su nombre se atribuye popularmente a un mecenas legendario, Mina Khan.