La mayor de las categorías de tamaño estándar de las alfombras anudadas a mano, que arranca en torno a 2,7 × 3,7 m (9 × 12 pies) y pasa por los formatos de 10 × 13, 10 × 14 y 12 × 16 pies hasta llegar a unos 4,3 × 6,7 m (14 × 22 pies); algunas tablas de tamaños hacen empezar la categoría por encima de unos 3 × 4,3 m (10 × 14 pies). Estas alfombras tan grandes van bien en salones, comedores y dormitorios amplios y proceden sobre todo del tejido persa y pakistaní de taller urbano, con algunas piezas de Heriz y bakhtiari y pocas de tejedores tribales como los qashqai o los baluchi. Talleres como los de Sarouk tejen además, por encargo, tamaños de palacio de más de 3,7 × 5,5 m (12 × 18 pies). Su peso suele bastar para mantenerlas en su sitio sin base antideslizante, aunque esta resulta útil bajo muebles pesados o en habitaciones húmedas.
Alfombra tejida por aldeanos sedentarios, a medio camino entre las alfombras tribales nómadas y las de los talleres de ciudad. Los tejedores de pueblo cuentan con mejores herramientas, materiales y tintes que los nómadas, pero trabajan en un entorno más suelto y semiestructurado que el de los talleres de ciudad, a menudo de memoria y sin un cartón dibujado, y algunos venden en el bazar de una ciudad cercana más grande, como hacen los tejedores de Abadeh en Shiraz. Los diseños son sobre todo geométricos (medallón, motivos repetidos por todo el campo, boteh o herati), con menos motivos florales que en las alfombras de ciudad; la densidad de nudos suele ser mayor que en las tribales, pero menor que en las de ciudad, y los distintos tamaños de telar dan una amplia gama de tamaños, de piezas pequeñas y alfombras de pasillo a grandes alfombras. La Heriz es el ejemplo más conocido, junto con las de Azerbaiyán, Abadeh, Karaja, Mehraban y Senneh; en algunas clasificaciones también se consideran de pueblo las de Shiraz y las bakhtiari.
Alfombras tejidas por tribus en su mayoría nómadas, sobre todo en Irán, pero también en todo Oriente Medio, Asia Central y el norte de África; algunos nombres, como Bakhtiari y Gabbeh, abarcan tanto el tejido tribal como el de aldea. Las tribus se desplazan con sus rebaños de primavera a otoño y suelen asentarse en invierno para tejer en telares compactos y portátiles, por lo que las alfombras son pequeñas, a menudo de 1,2 × 1,8 m (4 × 6 pies) o 1,5 × 2,1 m (5 × 7 pies), o alfombras de pasillo, y rara vez se encuentran piezas de gran tamaño. Para la base y el pelo suele servir la lana de los propios rebaños de la tribu (también se emplea pelo de cabra), teñida con plantas locales. Los diseños, mayoritariamente geométricos, se transmiten y se tejen de memoria, sin dibujo previo, por lo que, a diferencia de las alfombras de ciudad, el dibujo a menudo no acaba de resolverse con limpieza en las esquinas. Las alfombras qashqai, baluchi y turcomanas llevan el nombre de sus tribus.
Alfombras tribales de los montes Zagros, en el oeste y el suroeste de Irán, tejidas por tejedores nómadas, seminómadas y aldeanos sedentarios, como los bakhtiari, los qashqai y los lures. Los tejedores suelen emplear lana de sus propios rebaños, lo que da un pelo robusto y a menudo denso sobre una base de algodón o de lana, coloreado con tintes naturales en tonos intensos y ricos. Sus diseños, desde los medallones geométricos hasta la composición de jardín en paneles de los bakhtiari, se tejen de memoria y se transmiten de generación en generación. El tejido bakhtiari se extendió por más de 200 aldeas después de que esta tribu, antes nómada, se asentara, mientras que los nómadas qashqai trabajan en telares pequeños y portátiles, por lo que sus alfombras rara vez son de gran tamaño.
Coloridas alfombras de los bakhtiari, una tribu de los montes Zagros que fue nómada hasta que buena parte de ella se asentó, en el siglo XIX, al suroeste de Isfahán, y cuyo tejido se extiende hoy por más de 200 aldeas; las piezas más pequeñas suelen ser de factura tribal y las más grandes proceden de las aldeas de la región. La base suele ser de algodón bajo un pelo de lana de las propias ovejas de la tribu, aunque algunas piezas tribales pequeñas son de lana en su totalidad, y cada hilera se bate con tanta fuerza que el pelo resulta denso y duradero. Los diseños emblemáticos son el diseño de paneles de jardín (Khesti, escrito también Kheshti), una cuadrícula de recuadros enmarcados que muestran cada uno una escena de jardín concebida como una visión del paraíso, y el diseño de medallón y esquinas con un medallón central semigeométrico. El rojo intenso y el azul marino oscuro son los colores habituales del campo.
Base de alfombra en la que los hilos de urdimbre y de trama son de lana en lugar de algodón. Es típica de las alfombras tribales como las baluchi, las turcomanas y las gabbeh (las gabbeh y las de Quchan emplean a veces pelo de cabra en su lugar), aparece en algunas piezas qashqai, shiraz, bakhtiari pequeñas y del Azerbaiyán iraní, y es frecuente en las alfombras de pueblo y tribales más antiguas, incluidas algunas de Hamadán y las de Karaja muy antiguas. Los expertos la usan como pista de la edad, ya que las alfombras posteriores a 1930, aproximadamente, suelen tener una base de algodón, una vez que el algodón hilado a máquina se generalizó. La estructura blanda y menos rígida de la lana da al dibujo un carácter fluido y cálido, y los flecos van a veces trenzados o son de distintos colores. El inconveniente es que la lana se encoge y se estira con la humedad, por lo que estas alfombras tienden a ser menos rectas que las de base de algodón.
Etapa del anudado a mano en la que el tejedor, al terminar cada hilera de nudos y de trama, la golpea contra las hileras inferiores con un peine de batir para apretar bien el pelo. Cuanto más fuerte se bate una alfombra, más densa y duradera resulta: los tejedores bakhtiari y de Bijar son conocidos por batir con especial energía, y los de Bijar suelen mantener la lana húmeda para poder apretar la trama y los nudos con más fuerza. Como la fuerza con que bate un mismo tejedor también varía con el tiempo, esto es una de las razones por las que las alfombras anudadas a mano no son perfectamente simétricas.
Dibujo de cenefa formado por figuras repetidas y muy estilizadas que se leen como tortugas o cangrejos y que dan al marco un ritmo constante. Se considera una seña de identidad del tejido de Heriz y se describe también como una cenefa bakhtiari clásica, donde se combina con rosetas.
Diseño de jarrones con flores repartidos por la alfombra, a menudo con un jarrón grande en el centro rodeado de otros más pequeños alrededor del medallón, disposición que luego se repite por todo el campo. En la tradición persa, el jarrón florido simboliza el crecimiento y la oportunidad, y también se interpreta como símbolo de abundancia y de paraíso. Es un diseño típico de las alfombras de Kashmar y se encuentra además en las bakhtiari y en las de Tabriz, Sarouk, Qom y Kashan; en las de Kashmar y Kashan, los jarrones pueden aparecer también en el borde.
Diseño construido en torno a un gran medallón central, con un motivo a juego colocado en cada una de las cuatro esquinas del campo. Es típico de las alfombras de Kashan, con las cantoneras por lo general del mismo color que el medallón, y aparece también en las de Hamadan, bakhtiari, Kashmar, Heriz y Tabriz. Los ejemplares de pueblo y tribales tienden a ser geométricos, mientras que los medallones bakhtiari suelen ser semigeométricos, rodeados de motivos geométricos y rellenos de motivos florales.
Composición en la que el campo se divide en una cuadrícula de paneles enmarcados, casi todos cuadrados, cada uno con su propio jardín imaginario de flores, plantas, árboles y aves, normalmente sobre un único color de fondo propio. Las escenas varían: desde cipreses y villas hasta lagos, ciervos en un bosque o un árbol de la vida, y en algunas alfombras los paneles representan las cuatro estaciones. Los tejedores conciben cada panel como una ventana al paraíso y una señal de esperanza en un futuro brillante. Es más conocido por las alfombras bakhtiari, pero también se teje en Tabriz, Sarouk, Kashmar, Kerman y Qom. El nombre persa Kheshti procede de khesht («ladrillo»), por los marcos cuadrados.
Tinte natural de un azul profundo, obtenido tradicionalmente de las plantas del género Indigofera y citado, junto con la raíz de rubia y la cáscara verde de nuez, entre los tintes vegetales que colorean la lana de las alfombras teñidas con tintes naturales. Da los intensos azules noche de alfombras como las de Heriz y las bakhtiari, y el hilo teñido solo muestra todo su azul cuando el tinte se oxida al contacto con el aire. En las descripciones de alfombras, el término designa también ese mismo tono de azul profundo.
Ornamento redondo, a modo de flor, cuyos pétalos irradian con regularidad desde un centro, como una corola vista desde arriba. A partir de aproximadamente el siglo XVI, cuando el diseño floral entró en las alfombras persas, los tejedores empezaron a colocar una roseta en el centro del campo, lo que dio lugar al medallón central de las alfombras florales de ciudad, como en el medallón circular de roseta con trazos en volutas de una alfombra redonda de Tabriz de diseño Shah Abbasi. En las alfombras de Abadeh, una pequeña roseta trabajada en azul marino, rojo o crema señala el centro del medallón, una de las formas de reconocer el tipo. Las rosetas también se repiten a lo largo de las cenefas, como en las alfombras de Tabriz y bakhtiari, y entre los zarcillos y las palmetas de las alfombras de Sultanabad.
Herramienta manual con la que el tejedor golpea cada hilera terminada de nudos y de trama contra las hileras ya tejidas, para compactar el pelo y hacer la alfombra más densa. Es uno de los utensilios básicos del anudado a mano, y la firmeza con que se emplea determina el resultado: los tejedores bakhtiari, por ejemplo, baten con fuerza cada nueva hilera, lo que da a sus alfombras un pelo denso, compacto y duradero.
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