Cómo limpiar una alfombra depende por completo de la alfombra: lo que es rutina en una pieza hecha a máquina puede dañar para siempre la lana o la seda anudadas a mano. Elige tu caso aquí abajo y tendrás los hábitos seguros, los primeros auxilios y lo que nunca debe hacerse — cada tarjeta enlaza con la respuesta completa paso a paso.
La lana es robusta y resistente a las manchas por naturaleza: unos hábitos suaves cubren casi todo, y el lavado completo, poco frecuente, se deja a un profesional.
Aspirar: cada 1–2 semanas
Girar 180°: 1–2 veces al año
Lavado profesional: cada 5 años aprox.
Aspira solo con succión — nunca con cepillo rotativo —, de lado a lado de la alfombra y con los flecos lejos de la boquilla.
Aspira el reverso cada uno o dos meses, media alfombra cada vez.
Trata los derrames en el acto: recoge con una cuchara, cubre la mancha con espuma de lavavajillas sin lejía y seca a toques con toallas de algodón blancas.
Refresca la superficie de vez en cuando con una toalla mojada en agua con un poco de lavavajillas, en el sentido del pelo: húmeda, nunca empapada.
Peina los flecos con un cepillo suave; cuando se ensucien, lávalos sobre un listón de madera, desde la alfombra hacia las puntas.
Nunca:
Vapor, agua caliente o empaparla en casa: la lana puede encoger, apelmazarse o perder color.
Lejía y productos químicos agresivos — pueden llegar a pudrir la base de la que nacen los flecos.
Bicarbonato, vinagre y otros polvos o ácidos: son consejos solo para alfombras de máquina.
La seda es el pelo más delicado: cuidados suaves en seco en casa, y cualquier lavado de verdad en manos de un especialista que trabaje expresamente con seda.
Agua en casa: ninguna
Aspirar: solo succión
Lavado: solo especialista
Aspira con suavidad, solo con succión y nunca con cepillo giratorio, y mantén los flecos lejos de la boquilla.
Seca un derrame al instante, a toques con un paño blanco limpio, y lleva después la alfombra a un especialista.
Reserva para la seda los lugares tranquilos: una habitación sin mascotas, lejos de la mesa del comedor, o la pared.
Nunca:
Limpiadores con base de agua y quitamanchas domésticos: los colores se corren y el brillo se apaga.
Frotar — deshilacha las delicadas puntas de la fibra.
Una tintorería convencional: la seda necesita un taller de lavado que trabaje expresamente con seda.
Unos pocos hábitos sencillos hacen más por la vida de una alfombra que cualquier limpieza profunda.
Girar 180°: cada 6–24 meses
Ventilar la habitación: cada mes
Base: bajo muebles pesados y alfombras pequeñas
Gira la alfombra 180°: cada seis meses en un pasillo o un lugar soleado, más o menos una vez al año bajo muebles, y al menos cada dos años en el resto.
Pon una base debajo — evita que se desplace, amortigua el pelo e impide que la arenilla actúe como lija entre alfombra y suelo.
Corre las cortinas mientras el sol dé directo en la alfombra; si solo queda expuesta una franja, cúbrela con una tela.
Ventila la habitación una vez al mes; cada pocos meses levanta las zonas bajo los muebles y comprueba que no haya polillas.
En una habitación húmeda, apóyate en un deshumidificador — y si la alfombra llega a mojarse de verdad, sécala en plano y por completo de inmediato.
Nunca:
Aspirar o sacudir los flecos: barre o péinalos en su lugar.
Dejar humedad atrapada bajo la alfombra — la humedad pudre la base en silencio.
Tres cosas arruinan una alfombra guardada: las polillas, la humedad y los pliegues que duran demasiado. Cada paso de aquí protege frente a una de ellas.
Antes de guardar: limpia y bien seca
Envolver: transpirable, nunca plástico
Revisar: cada 6 meses
Límpiala primero — la suciedad y los olores atraen a las plagas — y llévala a lavar a un profesional si va a estar guardada un año o más.
Enróllala apretada y uniforme, con el pelo hacia dentro, y envuélvela en tela transpirable o papel, atada por los dos extremos.
Guárdala en un lugar seco y ventilado, sin nada pesado encima y con unos centímetros de aire por cada lado.
Cada seis meses, desenróllala un día al sol, revisa que no haya polillas y vuelve a envolverla.
Nunca:
El plástico: atrapa la humedad, la principal causa de moho y podredumbre en las alfombras guardadas.
Lugares calurosos, húmedos o sin ventilar: un sótano sin corriente de aire es el peor rincón de la casa.
Nuestra rutina de cuidado de las alfombras anudadas a mano sigue los consejos publicados por Catalina Rug, un comercio californiano de alfombras persas anudadas a mano.
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Aunque esta guía ofrece instrucciones completas para limpiar tus alfombras en casa, algunas situaciones es mejor dejarlas en manos de especialistas.
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