La mayor de las categorías de tamaño estándar de las alfombras anudadas a mano, que arranca en torno a 2,7 × 3,7 m (9 × 12 pies) y pasa por los formatos de 10 × 13, 10 × 14 y 12 × 16 pies hasta llegar a unos 4,3 × 6,7 m (14 × 22 pies); algunas tablas de tamaños hacen empezar la categoría por encima de unos 3 × 4,3 m (10 × 14 pies). Estas alfombras tan grandes van bien en salones, comedores y dormitorios amplios y proceden sobre todo del tejido persa y pakistaní de taller urbano, con algunas piezas de Heriz y bakhtiari y pocas de tejedores tribales como los qashqai o los baluchi. Talleres como los de Sarouk tejen además, por encargo, tamaños de palacio de más de 3,7 × 5,5 m (12 × 18 pies). Su peso suele bastar para mantenerlas en su sitio sin base antideslizante, aunque esta resulta útil bajo muebles pesados o en habitaciones húmedas.
Categoría de tamaño entre la pequeña y la grande, que va de unos 122 × 183 cm (4 × 6 pies) a 152 × 213 cm (5 × 7 pies). Las alfombras de este tamaño caben en entradas y cocinas, o flanquean una cama, una a cada lado, delante de las mesillas de noche. Las alfombras tribales, como las baluchi y las qashqai, se tejen de este tamaño o más pequeñas, porque los tejedores migratorios no pueden montar un telar grande en un solo lugar. Como pesan poco, las alfombras medianas tienden a deslizarse y conviene usarlas con una base antideslizante. Las etiquetas de tamaño de los comerciantes varían, y algunos llaman medianas a las de 5 × 8 o 6 × 9 pies.
Categoría de tamaño de las alfombras anudadas a mano más pequeñas, que va de unos 61 × 61 cm (2 × 2 pies) a 91 × 152 cm (3 × 5 pies), con los formatos de 2 × 3, 2 × 4 y 3 × 4 pies entre ambos extremos; las piezas mayores entran en la categoría mediana, que empieza en torno a 122 × 183 cm (4 × 6 pies). Las alfombras pequeñas sirven para entradas, umbrales, baños, cocinas, los extremos de pasillos y escaleras, vestidores, un rincón del despacho o el espacio bajo una estatua. Como pesan poco, tienden a deslizarse y conviene usarlas con una base antideslizante. Los tejidos de ciudad, de aldea y tribales se hacen todos en este tamaño, y las alfombras tribales se tejen a menudo pequeñas.
Malla antideslizante, un tipo de base para alfombras.
Capa amortiguadora que se coloca bajo una alfombra para evitar que resbale, proteger el suelo, amortiguar el peso de los muebles y alargar la vida de la alfombra, resguardándola del roce por la parte inferior y de la humedad del suelo. Es especialmente importante en las alfombras pequeñas o ligeras, como las de entradas, cocinas y baños o las colocadas sobre baldosas, que de otro modo se deslizan y suponen un riesgo de resbalón. Las alfombras muy grandes se mantienen en su sitio por su propio peso, pero la base sigue siendo útil bajo mesas y sofás pesados y en habitaciones húmedas, donde aísla de la humedad del suelo.
Pequeña cazoleta o almohadilla acolchada que se coloca bajo las patas de los muebles pesados, como un sofá, una mesa de centro o una mesa de comedor, para amortiguar el peso que cada pata ejerce sobre la alfombra. Se usa junto con una base antideslizante y con giros ocasionales de la alfombra, para que la carga no recaiga siempre en los mismos puntos.
Debilitamiento del pelo y de la base de una alfombra por una exposición prolongada a la humedad elevada o a ambientes húmedos. La humedad que penetra en las fibras naturales las vuelve frágiles y con el tiempo puede pudrirlas, y esa misma humedad atrae a las polillas y a otras plagas. Son lugares habituales los almacenes húmedos, calurosos o mal ventilados, los baños y los climas húmedos; los remedios son un deshumidificador, una buena ventilación, una base antideslizante que impida que la humedad suba del suelo, un pelo más bajo, que absorbe menos humedad, y airear la alfombra en el exterior, al sol, unas horas una o dos veces al año, sin dejar su anverso mucho tiempo bajo un sol intenso. Además, los cambios de humedad hacen que una base de lana se estire y se encoja y que la alfombra se deforme, mientras que una base de algodón conserva mejor su tamaño.