Extremos de los hilos de urdimbre que sobresalen por los dos lados cortos de una alfombra. En una alfombra anudada a mano, los flecos no son un adorno añadido al final, sino la prolongación visible de la base, cuyos hilos de urdimbre pueden seguirse por el reverso a lo largo de toda la alfombra, por lo que su fibra (algodón, lana o seda) muestra de qué está hecha esa base. No deben cortarse; si hay que ocultarlos, pueden recogerse hacia atrás y atarse contra el reverso. Los tejedores los cortan, los anudan, los trenzan o los decoran, y los extremos trenzados o decorados son especialmente frecuentes en las alfombras tribales y de pueblo; el modo de rematarlos ayuda a identificar el origen. Además, rara vez quedan perfectamente parejos: un extremo suele ser más largo que el otro. Unos flecos añadidos después, o su ausencia, apuntan a una alfombra hecha a máquina.