La imponente estantería de bobinas que alimenta una máquina de tufting: a menudo sostiene bastante más de mil conos a la vez, uno por cada aguja del ancho de la máquina. Los cambios de dibujo y de color empiezan aquí: reenhebrar una fileta puede llevar un turno entero, y por eso la moqueta a máquina resulta económica en tiradas largas de un mismo diseño y cara en series cortas personalizadas.