Técnica en la que alfombras vintage o antiguas se decoloran para eliminar sus colores originales y se vuelven a teñir, normalmente en tonos saturados como turquesa, púrpura o fucsia. El proceso da un aire contemporáneo a las alfombras orientales tradicionales conservando su dibujo y su textura originales. Muy popular en el interiorismo actual para introducir un golpe de color con patrones clásicos.