Envío gratuito
Cargando resultados…
De la región deمشگینشهرMeshginshahr

Meshginshahr, que también se escribe Meshkinshahr, se levanta en la ladera norte del monte Sabalán, el volcán de unos 4800 metros que domina la provincia de Ardabil, en el extremo noroeste de Irán. La localidad es la capital de su distrito y antes se llamaba Khiav; el nombre actual procede del cambio de denominación de las ciudades iraníes de la época Pahlaví, a principios del siglo XX, de modo que las piezas y las etiquetas antiguas conservan a veces la palabra anterior. Se trata del Azerbaiyán iraní, no del interior de habla persa. En el distrito se habla turco azerí y los pastos altos de verano son territorio de la tribu shahsavan, que pasa el invierno más al norte, en la estepa de Moghan.
En este rincón de Irán, el tejido es labor de aldea, repartida entre muchos núcleos pequeños en lugar de concentrarse en una sola ciudad célebre por sus talleres, y este distrito responde a ese patrón. Las alfombras terminadas bajaban a los bazares de la región, sobre todo al de TabrizVer en el diccionario de alfombras, y allí se vendían; de ahí que los tejidos de aldea del noroeste hayan llegado tantas veces al comercio con el nombre de Tabriz y no con el del lugar que de verdad los hizo. Una alfombra atribuida a este distrito concreto aporta, por tanto, una información más precisa de lo habitual y, además, poco frecuente.
Los inviernos del Sabalán son largos y duros, y el año de trabajo se organiza en torno a ellos. En primavera y en otoño los hombres esquilan y preparan la lanaVer en el diccionario de alfombras, mientras las mujeres recogen las plantas y los demás materiales con los que se tiñe. Cuando aprieta el frío, el telarVer en el diccionario de alfombras se monta dentro de la casa y la familia teje durante los meses en que no hay nada que hacer fuera. En esta franja del país, tejer se entiende como trabajo de mujeres en invierno, parte del gobierno de la casa y no un oficio aparte ejercido en un taller.
Junto al telar no hay cartón ni plano dibujado. Los dibujos se guardan en la memoria y pasan de las tejedoras mayores a las jóvenes, y cada generación añade algo propio, de manera que un diseño sigue siendo reconocible durante décadas aunque cambie un poco en cada relevo. Dos alfombras del mismo distrito que en teoría llevan el mismo dibujo rara vez coinciden punto por punto. Las tejedoras de aldea sedentarias ocupan un lugar intermedio entre las tribus nómadas y los talleres urbanos: mejores telares, más herramientas y una variedad de medidas más amplia de la que permite un telar de tienda nómada, pero sin la precisión del dibujo previo que respalda un encargo urbano.
El diseño se inclina a lo geométrico. El campo se construye con formas angulosas, y los elementos florales de trazo curvo se acomodan dentro de ese armazón en lugar de sustituirlo. En el noroeste dominan dos composiciones. La primera es la repetición geométrica que cubre todo el campo, en la que una misma forma se repite o varía de un extremo a otro, normalmente con un color de fondo distinto dentro de cada repetición. La segunda es el medallónVer en el diccionario de alfombras repetido, con dos o más medallones alineados a lo largo de la alfombra; es la composición preferida para las alfombras de pasillo, porque un solo medallón no basta para dar unidad a un campo largo y estrecho. También aparecen los esquemas de botehVer en el diccionario de alfombras y de herati.
El color sigue el registro de la región: campo azul marino oscuro, o bien un rojo profundo y oscurecido, aligerado con crema y realzado con naranja, verde, amarillo y azules más claros. Las materias tintóreas son las que se recogen en los alrededores durante la primavera, así que toda la gama de una misma alfombra procede de una única temporada de recolección. En las piezas de medallón repetido, el perfil de cada medallón suele mantenerse igual mientras cambian de uno a otro el motivo del relleno y el color del fondo; buena parte de la viveza de estas alfombras nace precisamente de ahí.
La lana es la verdadera ventaja del distrito. La región de Azerbaiyán tiene fama de contar con algunos de los mejores pastos para ovejas y pastizales de montaña de Irán, y el vellón que sale de las tierras altas del Sabalán es recio y resistente antes que suave y fino. Lo habitual es un peloVer en el diccionario de alfombras de lana sobre base de algodón, aunque también se dan las bases enteramente de lana. El reverso deja leer la estructura de un vistazo: la urdimbre recorre la alfombra a lo largo y es lo primero que se monta en el telar, la trama pasa entre cada hilera de nudos, los flecos son la urdimbre que queda a la vista y la banda de tejido planoVer en el diccionario de alfombras de los dos extremos es trama añadida que fija el conjunto.
El nudo es el simétrico, conocido por lo general como nudo turcoVer en el diccionario de alfombras: el nudo de Turquía, el Cáucaso y el noroeste de Irán. Llegó con los turcos selyúcidas en los siglos XI y XII y ya no se fue; es en Tabriz, en las aldeas de Azerbaiyán y en HamadánVer en el diccionario de alfombras donde esa influencia se aprecia hoy con más claridad. Visto por el reverso forma una retícula regular de cuadrados o rectángulos pequeños, en vez del aspecto diagonal y escalonado que deja el nudo asimétricoVer en el diccionario de alfombras. Aguanta bien el uso y permite a la tejedora trazar una geometría nítida y rotunda sin ningún dibujo previo del que copiar.
La densidad de nudosVer en el diccionario de alfombras en esta clase de tejido de aldea se sitúa entre 120 y 160 nudos por pulgada cuadrada, lo que el comercio abrevia como KPSI. Es una cifra digna para una alfombra de aldea y queda muy lejos de la de un taller urbano, y concuerda con lo que estas piezas son: una retícula más gruesa que sostiene figuras grandes y legibles, no una retícula fina cargada de detalle diminuto. En la práctica significa una alfombra con cuerpo y un pelo sólido que soporta el paso continuo sin inmutarse. Nada en este tejido es delicado, ni pretendió serlo nunca.
A la hora de comprar, lo sensato es juzgar una alfombra de aquí por lo que se tiene delante y no por el nombre de la etiqueta. Es un nombre menor, que el comercio suele englobar en las categorías más amplias de Azerbaiyán y de Tabriz, de modo que no arrastra el reconocimiento inmediato de una ciudad célebre. Lo que sí trae consigo es lana de montaña, tintes recogidos en el entorno, un nudo simétrico resistente y una tradición de dibujo transmitida de mano en mano en lugar de copiada del papel. Conviene fijarse en la lana, en la regularidad del tejido y en si los colores resultan gratos.

Una alfombra persa es una alfombra anudada a mano en Irán, y la tradición que hay detrás es la más antigua documentada del mundo. La alfombra más antigua que ha llegado hasta nosotros, la alfombra de PazyrykVer en el diccionario de alfombras, se halló conservada en el hielo de un túmulo funerario y data del siglo V a. C. —hace unos 2500 años—, y es ya una obra de gran maestría, no el trabajo de un principiante. Lo que empezó como piezas cálidas y resistentes para cubrir el suelo de los hogares tribales se convirtió, a lo largo de esos siglos, en el arte del que han bebido todos los demás países tejedores de alfombras.
Dos capítulos posteriores definieron el aspecto que tiene hoy una alfombra persa. Bajo la dinastía safávidaVer en el diccionario de alfombras, de 1501 a 1732, la corte promovió el tejido junto a la pintura y la caligrafía, y los talleres de TabrizVer en el diccionario de alfombras, HeratVer en el diccionario de alfombras, KashanVer en el diccionario de alfombras y KermanVer en el diccionario de alfombras produjeron las obras maestras que hoy se exhiben en los museos. Fue entonces cuando apareció el gran medallón centralVer en el diccionario de alfombras y cuando los diseños se volvieron tan complejos que un diseñador aparte —a menudo un pintor de miniaturas— trazaba el dibujo sobre un cartón, un plano a escala que luego seguía el tejedor. El segundo capítulo llegó en el siglo XIX, bajo la dinastía qajarVer en el diccionario de alfombras: la producción alcanzó su máximo histórico, las exportaciones a Europa y América se dispararon y la industria de talleres cuyos herederos siguen tejiendo hoy adquirió su forma moderna.
El comercio de alfombras orientales agrupa las alfombras persas en tres familias. Las alfombras de ciudad —Tabriz, Kashan, Kerman, NainVer en el diccionario de alfombras, IsfahánVer en el diccionario de alfombras— se tejen en talleres a partir de un diseño dibujado, alcanzan las mayores densidades de nudos y ofrecen la gama más amplia de colores, medidas y dibujos. Las alfombras de aldea, como las HerizVer en el diccionario de alfombras, BakhtiariVer en el diccionario de alfombras y KarajaVer en el diccionario de alfombras, quedan a medio camino: son sobre todo geométricas y en gran parte se tejen de memoria. Las alfombras tribales —BaluchVer en el diccionario de alfombras, turcomanas, QashqaiVer en el diccionario de alfombras, cada una con el nombre del pueblo que la teje— se hacen en pequeños telares portátiles, por lo que suelen ser de menor tamaño, y su audaz dibujo geométrico sale de la cabeza del propio tejedor y no de un papel.
El vocabulario de diseño recurre a un amplio repertorio de motivos: palmetas Shah AbbasiVer en el diccionario de alfombras, arabescos fluidos, el pequeño motivo Herati repetido una y otra vez, medallones, composiciones de jardín y de árbol de la vidaVer en el diccionario de alfombras. Combinados con los usos de cada región, dan lugar a estilos que un ojo entrenado sitúa de un vistazo, desde los rotundos medallones geométricos de Heriz hasta los finos motivos florales curvilíneos de Isfahán.
La paleta clásica se basa en tintes naturales: rojos de rubia, azules índigo, amarillos azafrán y suaves tonos marfil, en combinaciones depuradas a lo largo de los siglos. Los tintes naturales envejecen con elegancia y se suavizan hasta formar la pátina tan apreciada en las alfombras de más edad, y las ligeras variaciones de tono entre un lote de tinteVer en el diccionario de alfombras y otro —el efecto llamado abrashVer en el diccionario de alfombras— son la marca de un teñido natural en pequeños lotes, no un defecto.
El peloVer en el diccionario de alfombras es casi siempre de lanaVer en el diccionario de alfombras, y la lana decide buena parte de la calidad de la alfombra. El mejor vellón procede de rebaños de alta montaña, donde crece más grueso y más rico en lanolinaVer en el diccionario de alfombras; la lana de la esquila de primavera supera a la de la esquila de otoño, y el hilado a mano da un hilo más fino y suave que el hilado a máquina. Las buenas piezas añaden realces de seda al pelo de lana, y las más finas se tejen en seda pura. La base suele ser de algodón en las alfombras de ciudad, de lana en las tribales y en las piezas más antiguas, y de seda en lo más alto de la gama.
Cada nudo se ata a mano, uno a uno, de una de dos formas: el nudo persaVer en el diccionario de alfombras asimétrico, habitual en el centro y el este de Irán, o el nudo turcoVer en el diccionario de alfombras simétrico, común en el noroeste desde que los tejedores selyúcidas lo introdujeron en los siglos XI y XII. Una alfombra grande reúne del orden de dos millones de nudos y puede ocupar a un tejedor cerca de un año.
La densidad de nudosVer en el diccionario de alfombras es la cifra que más obsesiona a quien se inicia, y las piezas más finas con base de sedaVer en el diccionario de alfombras llegan a los 1000 nudos por pulgada cuadrada. Pero la densidadVer en el diccionario de alfombras solo importa en la medida en que el dibujo la exige: un Isfahán de dibujo curvilíneo necesita un tejido fino para mantenerse nítido, mientras que un Heriz geométrico es famoso por su resistencia con un número de nudos modesto. El material, la simetría, la armonía del color y el estado dicen más de la calidad que cualquier cifra aislada.
Las alfombras persas se integran en las estancias modernas con la misma naturalidad que en las clásicas: como punto focal del salón, bajo la mesa del comedor para asentar el conjunto o como un toque más discreto en el dormitorio. Su cuidado es sencillo: un aspirado suave sin cepillo giratorioVer en el diccionario de alfombras, un giro de vez en cuando para que el desgaste sea uniforme y un lavado profesional aproximadamente cada cinco años, antes en un pasillo o una entrada y con menos frecuencia en una estancia poco transitada.
Una alfombra persa anudada a mano suele sobrevivir a sus dueños. Es habitual que piezas centenarias lleguen hasta hoy en buen estado, con los colores asentados y el pelo flexible, y a menudo con mejor aspecto que cuando salieron del telarVer en el diccionario de alfombras. Una alfombra bien elegida y bien cuidada conserva su valor y pasa de generación en generación como reliquia familiar en lugar de sustituirse; para eso, precisamente, han servido siempre los nudos, la lana y los tintes.
Nuestra familia lleva dos generaciones en el comercio de alfombras. Pregúntanos lo que quieras: fotos, videollamadas, consejos de medidas.
Guías de nuestro taller familiar: cómo limpiar, colocar y cuidar alfombras anudadas a mano.